En un clima de tensión, el Juzgado Federal de Esquel estuvo tomado por una veintena de mapuches de la comunidad Vuelta del Río durante varias horas hasta ayer, pasado el mediodía. Desde la planta baja del recinto exigían el apartamiento del juez Guido Otranto, que investiga la desaparición de Santiago Maldonado y con quien se reunieron durante cuarenta minutos antes de levantar la toma.
Desde el inicio de la toma, que ellos calificaron de pacífica, los mapuches demandaban ser recibidos por el magistrado y este se negaba, luego la situación se revirtió: Otranto aceptó mantener un diálogo, pero la comunidad esperaba un consenso para aceptar la reunión.
La comunidad Vuelta del Río fue allanada el lunes, al igual que la Pu Lof, y buscaba en la reunión con el juez Otranto saber “por qué estaban bajo sospecha”. En la reunión, de 40 minutos, Otranto les respondió que no estaban bajo sospecha y que el operativo en el terreno que ellos ocupan se debió a la denuncia anónima que aseguraba que allí estaba Santiago Maldonado. Finalmente no encontraron pistas. Después de la reunión, la comunidad decidió levantar la ocupación del Juzgado de Esquel.
La comunidad pedía la renuncia del magistrado, cuya recusación en la causa por la desaparición de Santiago Maldonado está siendo evaluada por la Cámara Federal de Comodoro Rivadavia.
El Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) se sumó a la recusación del juez y objetó su imparcialidad. Antes lo había hecho la familia Maldonado, a través de su abogada, Verónica Heredia, aunque con otros argumentos que confluyen en una misma acusación: su supuesta falta de objetividad en la investigación.
Problemas
Denuncia penal contra Otranto
Un amigo de Santiago Maldonado denunció penalmente al juez federal Guido Otranto. Ariel Mariotto Garzi declaró haber llamado dos veces a Maldonado el 2 de agosto a un teléfono celular chileno del joven artesano.
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