“Mi padre es mi ídolo y voy a ser feliz siendo la hija de Rada”
NEUQUÉN
Por primera vez Julieta Rada llega al sur. Y lo hace con su primer disco Afro-zen, donde la hija del popular Negro Rada tomó los sonidos del soul, el funk para fusionarlos con el candombe y darle un aire pop. Con nuevas canciones bajo el brazo, la cantante uruguaya también hará un adelanto de su nueva placa, Corazón Diamante, que saldrá en marzo. Antes de subir a escena el domingo en el Cine Teatro Español, desde Montevideo Julieta habló de su momento musical y cómo eligió la música después de abandonar el ballet por una hernia de disco a los 13 años.
¿Dónde ubicarías al disco por su variada fusión?
Siempre dije que fue un disco pop, pero también mantiene mucho las raíces de la música negra. Tiene funk, soul, candombe, aunque básicamente son canciones con un pop musical con arreglos increíbles. En el disco participaron los hermanos Martín y Nicolás Ibarburu, Montemurro, Hugo Fattoruso, Dante Spinetta y Nico Cota, quien fue productor junto a Nicolás Ibarburu. Es por eso que musicalmente es muy rico y no deja de ser música pop.
De elegir una canción para definirlo, ¿cuál sería?
Es difícil. Le tengo mucho cariño a todas las canciones. Me gusta mucho “Más allá” porque fue el primer tema que hicimos junto a Nico (Ibarburu).También están “El ritmo no va a parar” que tiene tambores y definen más el estilo que me gusta como un candombe funk, que fue la idea original con el agregado de música pop.
El título es un juego de palabras entre lo afro y zen, ¿a qué se debe?
Fue algo interno. Nico, que es mi pareja, me decía que era una persona zen, entonces quedó. Igual soy una persona con dos polos: soy como súper tímida y a la vez expresiva. El afro sería la parte de fuego y el zen mi parte calma. Además, soy de géminis. Un día soy una y otro día, otra. Igual ya superé la etapa zen y estoy un poco más rockera. Son los cambios de la vida (risas).
Antes de la música te dedicabas a la gimnasia artística y danza.
Sí, más que nada a la danza ballet que fue hasta los 13 años porque me agarró una hernia de disco. Paré y seguí bailando, aunque sin esa exigencia que me ponía porque el cuerpo no me lo permitía. Ahí tuve que mirar a otros lados porque la danza no me iba a permitir llegar a ser bailarina del Colón (risas). A mí me gustaba cantar pero nunca me lo imaginaba hasta que me di cuenta que dentro de todo lo hacía bastante bien. A los 16 comencé con las clases de canto, me copé y el canto me fue llevando. Pero tampoco fue que un día dije ‘yo voy a ser cantante y ese es mi futuro’. Me gustó y seguí.
¿Cuál fue la primera opinión de tu padre?
Siempre cantaba en casa y decía que lo hacía muy bien. Me dijo que estudiara canto. Él siempre me da para adelante con la música y le gusta mucho cómo canto.
Hiciste un show con temas de Stevie Wonder, ¿hay registro de eso?
Soy muy fan. Antes de sacar el disco armé la banda y me di el gusto de hacer un show con todas canciones de él para poder foguearme. Stevie me dio la tranquilidad (risas). Después comencé a cantar mis temas. Fue un solo show en La Trastienda de Uruguay y no quedó nada registrado, pero me encantaría hacerlo nuevamente.
Por la casa de tu padre han pasado varios músicos, ¿cuál de ellos te marcó?
Sí, todo el tiempo pasan músicos. Me marcó mucho Nico. Mi padre es de invitar gente y le gusta mucho cocinar, entonces llama y vienen sus amigos. Después se hacen largas e interminables zapadas.
En marzo sale tu segundo disco, Corazón diamante, ¿musicalmente seguís el mismo camino?
Sí, esta vez lo hicimos con Nico y la diferencia es que la banda grabó en vivo, más directo, fue todo al mismo tiempo. Le da como un sonido más real, más vivo. Le agregamos algunos coros y guitarras, pero la base está registrada con toda la banda junta.
¿Hay nuevos invitados?
Esta vez fue más en las letras. Hay una de Jaime Roos, después está Martín Buscaglia, Pinocho Routin (formó parte de las murgas Falta y Resto, La Reina de la Teja y A Contramano), Gustavo Montemurro (tecladista y músico de Roos) y dos de mi padre. Después están los músicos: Hugo Fattoruso, mis hermanos, Juampi Di Leone, que es un flautista argentino y la cuerda de tambores Rey Tambor.
Más allá del peso del apellido, ¿te identifican?
Mucha gente ya me conoce en el ambiente musical. Después hay gente que no me conoce pero dice ‘ah, la hija de Rada’, y otra que ni me conoce. Hay de todo (risas). Para muchos siempre voy a ser la hija de Rada porque no va a saber mi nombre nunca. Obviamente estoy orgullosa de serlo. Lo llevo bien porque mi padre es mi ídolo. Soy la hija de Rada y voy a ser feliz siendo la hija de Rada.
Ya tenés tu segundo disco, ¿cómo te ves hoy marcando una carrera?
Estoy muy contenta. Igual el ser humano es complejo y siempre se cuestiona todo lo que quiere. Por momentos me abrumo y me cuestiono si canto bien, si me gusta la música o qué quiero hacer. Pero realmente me doy cuenta que no puedo hacer otra cosa. Solo me queda cantar y meterle (risas).
Sos bastante autocrítica.
Demasiado. Creo que de chica tengo eso adentro. Quizás por la gimnasia olímpica o ballet me quedó porque son disciplinas súper exigentes. Es como que hago todo bien o no hago nada. A veces resta porque te autoboicoteás, pero no hay que hacerse caso. A veces hay que hacer de cuenta como que uno no existiera (risas).
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