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Mónica, la cuidacoches que acepta criptomonedas como propina

Tiene 62 años y desde hace ocho vigila los autos en el estacionamiento de un parador en Miramar. Vive de las propinas que recibe y los turistas la adoran.

Los balnearios de la costa bonaerense están explotados de familias completas, grupos de amigos y parejas que arriban a las diversas localidades para pasar los días de calor. Muchos de ellos usan sus autos para llegar, moverse dentro de las ciudades y acercarse a los diversos paradores para pasar el día.

En Miramar, precisamente en el parador Mediterráneo, ubicado en la ruta provincial N° 11, hay un estacionamiento dispuesto para que los turistas dejen sus autos y puedan disfrutar del sol, la arena y el mar. Y allí, en una silla y con un simpático cartel, está Mónica Beatriz Quiroga, de 62 años, encargada de cuidar los vehículos.

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La mujer realiza esta tarea desde hace ocho años. El dueño del parador sabía que ella necesitaba un trabajo y como el hombre que solía hacer esa labor había fallecido, se lo ofreció. Mónica aceptó sin dudarlo.

“Nunca tuve un trabajo fijo. Siempre trabajé de distintas cosas. Yo suelo dar mi currículum y me dicen que me van a llamar, pero nunca lo hacen. Entiendo que buscan gente que sea más joven”, cuenta Moni, como la llaman los que la conocen, en diálogo con LM Neuquén, sobre cómo arribó a esta labor.

Desde aquel momento en que dijo que sí, cuida de los autos de la gente durante varias horas, todos los días, todas las temporadas de verano: “Llego a la mañana, cerca de las 9, y me voy cuando se va el último auto, a eso de las 22”, detalló.

Su sueldo no es fijo. Vive de las propinas que le dan los dueños de los autos que cuida y llega a juntar unos $ 800 por día. Aunque esto era así hasta que apareció quien ella denomina como su ángel guardián.

Cuando Moni empezó a cuidar vehículos conoció a una numerosa familia. Este verano 2021-2022, Ignacio, el padre del grupo, se acercó a ella y fue así como se enteró que no tenía un salario, por lo que le propuso hacer un cartel que comunique que la mujer recibe propinas.

-> Propinas en cripto

El cartel es claro: “Si te da miedo el cambio, dejalo aquí. Gracias”, reza al principio. Por debajo se encuentran las formas en las que los turistas pueden darle su propina a Moni. En pesos, en dólares o en la criptomoneda Bitcoin.

Y es que su “ángel de la guarda” le abrió una cuenta en la aplicación Lemon Cash, donde las personas, con el alias Verano2022, pueden transferirle a Mónica en criptomonedas.

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El cartel de Mónica, la mujer que cuida autos en Miramar, donde cuenta que acepta criptomonedas para las propinas.

El cartel de Mónica, la mujer que cuida autos en Miramar, donde cuenta que acepta criptomonedas para las propinas.

Incluso, dos representantes de esta empresa cripto se acercaron a conocerla y le regalaron un piluso de la marca. “Me dijeron que les gustaba mucho lo que había hecho y lo que estoy logrando. También me sacaron una foto”, comentó contenta.

La llegada del cartel incrementó notablemente las ganancias diarias. En lo que va de la temporada de verano, lo máximo que juntó en una jornada laboral fueron $ 7.000.

-> Lo bueno y lo malo

Con lluvia, granizo, tormentas eléctricas o temperaturas máximas insoportables, Mónica está ahí, al pie del cañón cuidando vehículos. Y si bien lleva su tarea con mucha felicidad, este trabajo tiene su lado bueno y su lado malo, como todo.

“Lo bueno es que hice muchos conocidos. He visto mujeres embarazadas, que al verano siguiente vienen con esas criaturas y los veo crecer durante las temporadas. Todos me saludan”, dice Moni, orgullosa de su relación con los turistas.

Y si bien nunca tuvo que atravesar una situación de robo con algún auto estacionado, hay momentos que no son los mejores: “Hubo días en los que me fui con muy poca plata o con nada directamente”.

El hecho de que se trate de un trabajo estacional tampoco es lo mejor. Durante el invierno, Mónica resuelve en el momento cómo poder hacer plata. A veces la llaman para limpiar casas, planchar o cuidar adultos mayores. Sea como sea, trabaja.

-> La familia y una herida que no cierra

Divorciada desde hace 21 años y en pareja con Hugo desde hace 19, Mónica se las rebuscó durante gran parte de su vida para llevar dinero a su casa y poder mantener a sus cinco hijos.

El 23 de octubre de 2020 ocurrió lo peor que puede pasarle a una madre. Su hijo Matías, de 31 años, se encontraba en el almacén que tenía junto a su esposa en Rosario, Santa Fe. Allí entraron a robar dos ladrones que le pidieron que les dé todo.

“Él les dio todo lo que tenía, pero cuando se fueron le metieron un tiro en el pecho. Lo mataron”, explicó Moni entre lágrimas.

La justicia por el hecho nunca llegó. Pero a ella eso no le inquieta. Sabe que por más presos que metan a los culpables, nadie le va a devolver a su hijo.

Sus 19 nietos, de entre 26 y un año y medio de edad, y sus cuatro bisnietos, de 6 el más grande y aún en la panza de su madre el más chico, son su motor para seguir adelante.

Y la gran pregunta es: ¿Seguir hasta cuándo? “Hasta que el cuerpo me dé, hasta que diga ‘hasta acá llegué’”.

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