Luciana Fernández estaba como espectadora cuando vio que José Alberto Crespo se desplomó durante un partido del Torneo Don Pedro y corrió para asistirlo.
Luciana Fernández había ido a ver un partido de fútbol. Estaba sentada, tomando mates, como una espectadora más, cuando vio que uno de los jugadores se desplomó en medio de la cancha. Lo que ocurrió después la obligó a dejar el lugar de espectadora para ponerse en el rol de enfermera: corrió hasta donde estaba José Alberto Crespo, se arrodilló junto a él y comenzó a asistirlo.
Fernández es licenciada en Enfermería y enfermera laboral. No conocía personalmente a Crespo ni había ido al predio Cubitos como parte del equipo sanitario del Torneo Don Pedro. Estaba allí para acompañar al equipo de La Banda de Judiciales, pero cuando escuchó que pedían una enfermera salió corriendo.
“Cuando veo que José se descompensa y empieza con movimientos involuntarios salí corriendo”, contó en una entrevista en LU5. Se encontraba lejos del lugar, pero llegó hasta donde estaba el jugador y, al observar que estaba convulsionando, lo lateralizó y colocó una mano debajo de su cabeza para protegerlo durante la convulsión.
La situación, según su relato, cambió inmediatamente después. Una vez que terminó la convulsión, Fernández controló el pulso, la respiración y la respuesta de Crespo. Y aseguró que no encontró ninguna de esas tres respuestas.
“José no respiraba, no respondía y no tenía pulso”, explicó. Para ella, esos tres signos configuraban un “código rojo” y requerían comenzar de inmediato con las maniobras de reanimación cardiopulmonar.
Así comenzó una asistencia que, de acuerdo con el relato de la enfermera, se extendió durante varios minutos y tuvo distintos momentos críticos.
Dos paros durante la asistencia en la cancha
Mientras Fernández realizaba RCP, las personas que estaban alrededor intentaban pedir ayuda. Según explicó, la enfermera que se encontraba contratada por el torneo y la ambulancia demoraron en llegar al lugar.
Cuando finalmente llegó la enfermera del torneo, Fernández ya estaba realizando las maniobras. La profesional le colocó el saturómetro en uno de los dedos del jugador, mientras desde el lugar le pedían que controlara el pulso.
Pero la asistencia no quedó solamente en manos de las profesionales. Dos jugadores que se encontraban en la cancha colaboraron con las maniobras. Uno pertenecía a La Banda de Judiciales y el otro al equipo que estaba jugando contra ellos. Se fueron turnando para realizar la reanimación mientras esperaban poder sacar a Crespo del campo de juego.
“José en la cancha sufrió dos paros respiratorios, dos paros en los cuales tuve que asistir”, relató. Según explicó, durante esos episodios recibió ayuda de los jugadores y de las personas que estaban alrededor, pero la situación se complicó cuando intentaron utilizar la ambulancia que se encontraba en el predio.
La enfermera necesitaba una tabla para poder movilizar al futbolista. La pidió y, según contó, le informaron que estaba dentro de la ambulancia, pero no podían sacarla porque las puertas traseras estaban trabadas.
“Estuvieron un lapso de varios minutos intentando abrir la ambulancia”, sostuvo. Mientras continuaba controlando a Crespo y los jugadores seguían con las maniobras, Fernández preguntaba qué ocurría con el vehículo sanitario y reclamaba que pudieran disponer de los elementos necesarios para sacar al futbolista.
Finalmente, según su relato, las puertas traseras no pudieron abrirse y tuvieron que buscar otra alternativa para trasladarlo.
Una camioneta particular para llevarlo al hospital
La solución fue utilizar una camioneta particular. Crespo fue trasladado en ese vehículo, mientras la enfermera continuaba asistiendo al jugador. Pero la emergencia no había terminado.
Fernández contó que, cuando salieron de la cancha y se dirigían hacia el hospital, Crespo volvió a sufrir un paro. Ella continuó con las maniobras durante el traslado.
“Cuando una persona entra en paro, vos sabés que no está oxigenando la sangre y que no le llega oxígeno al cerebro”, explicó al describir los riesgos que implica una situación de ese tipo. Señaló que la falta de oxigenación puede generar consecuencias graves y afectar distintos órganos.
Durante ese traslado, además, la situación se volvió particularmente difícil porque no contaban con las condiciones de seguridad de un vehículo sanitario. Fernández explicó que debía continuar haciendo RCP mientras la camioneta estaba en movimiento.
“En un momento le pedí a Dios que por favor me diera fuerza porque estaba cansada. Estaba cansada, ya no daba más”, relató.
La escena que describió fue la de tres personas intentando sostener la situación dentro de una camioneta: una persona manejaba, otra ayudaba a sostener al jugador y Fernández continuaba con las maniobras de reanimación. Según explicó, tampoco contaban con la posibilidad de trasladar al paciente con las condiciones de seguridad que tendría una ambulancia preparada para una emergencia de estas características.
Finalmente lograron llegar al hospital. “Ahora podemos contar esta historia”, dijo Fernández durante la entrevista. Y agregó que, si no se hubiera podido recuperar el pulso y trasladar con vida a Crespo, la historia que estarían contando sería otra.
Durante la entrevista también fue consultada por una de las dudas que habían surgido después de la emergencia: si Crespo se había golpeado la cabeza antes de comenzar con las convulsiones.
Fernández fue clara al respecto. Dijo que ella estaba del otro lado de la cancha y que observó que el jugador se descompensó mientras jugaba. Cuando llegó hasta él, ya lo encontró convulsionando. “No se golpeó la cabeza”, afirmó.
De todos modos, aclaró que no podía describir con precisión toda la caída porque no había estado al lado de Crespo en el instante exacto en que perdió el equilibrio. Lo que sí pudo constatar personalmente fue el estado en el que lo encontró cuando llegó: estaba en el piso, había tenido movimientos involuntarios y posteriormente no respondía a los controles básicos que realizó.
Qué debería tener un torneo amateur ante una emergencia
La experiencia que vivió Fernández también la llevó a hablar sobre las condiciones mínimas que, desde su perspectiva profesional, debería tener un torneo de fútbol amateur para responder ante una emergencia médica.
Para la enfermera, no alcanza con contar con una ambulancia presente. Hay que comprobar que el vehículo esté efectivamente preparado para ser utilizado y que todos sus elementos puedan ser retirados y utilizados cuando se los necesita. “Si la ambulancia la tenés que utilizar, tenés que saber que las puertas se abren”, resumió.
También destacó la importancia de contar con un desfibrilador externo automático, el DEA, y de que quienes están a cargo de la asistencia sepan cuándo y cómo utilizarlo.
“Si vos tenés un DEA en un paro cardíaco, sí o sí tenés que agarrar y ofrecer el DEA”, sostuvo. Según explicó, ante un código rojo no debería ser necesario que alguien tenga que pedir expresamente determinados elementos: quienes están capacitados para asistir deberían reconocer la situación y ponerlos a disposición.
Fernández también consideró fundamental que antes de comenzar una competencia se verifique el funcionamiento real de los elementos de emergencia. En el caso que le tocó vivir, la necesidad de una tabla para movilizar al jugador terminó revelando otro problema: aunque la tabla estaba dentro de la ambulancia, no podían sacarla por el bloqueo de las puertas traseras.
Según su relato, incluso tuvieron que sacar elementos por una puerta lateral para poder resolver la situación y trasladar a Crespo.
Te puede interesar...












