Tras la emergencia en el Torneo Don Pedro, la Municipalidad reforzará los controles y protocolos en las canchas
La Municipalidad y los coordinadores del torneo revisaron el protocolo de emergencia, los elementos disponibles y los controles que deben cumplir los jugadores.
El impactante episodio que protagonizó un futbolista durante un partido del Torneo Don Pedro, cuando se descompensó y comenzó a convulsionar en pleno campo de juego, abrió una discusión sobre las condiciones de seguridad y los controles médicos que deben tener los participantes de este tipo de competencias recreativas y comerciales.
Después del episodio ocurrido el sábado en el predio Cubitos, la Municipalidad de Neuquén se reunió con representantes del lugar y de la organización del torneo para revisar qué había sucedido, cómo funcionó el protocolo de emergencia y qué medidas pueden reforzarse para evitar que una situación similar vuelva a desarrollarse en medio de un partido.
El encuentro fue encabezado por el secretario de Vinculación Estratégica de la Municipalidad, Mauricio Serenelli, quien explicó que analizaron las imágenes del episodio y revisaron el funcionamiento del operativo de asistencia.
El funcionario señaló que una situación de estas características genera desesperación entre los compañeros del jugador y las personas que se encuentran alrededor, y que esa reacción puede terminar dificultando la intervención de quienes tienen que asistir al paciente.
Por eso, uno de los puntos que surgió de la reunión fue la necesidad de trabajar no solamente sobre los elementos disponibles en cada predio, sino también sobre cómo deben actuar los jugadores, coordinadores y organizadores cuando ocurre una emergencia.
Según explicó Serenelli en declaraciones a LU5, el predio Cubitos se encontraba dentro de las condiciones exigidas por el municipio para funcionar y, antes del inicio de la competencia, se había verificado la presencia de los elementos de seguridad correspondientes.
En la reunión, según relató el funcionario, se revisaron los controles que tenía la ambulancia asignada al predio y los elementos disponibles para atender una emergencia.
Entre ellos se encontraban un desfibrilador externo automático (DEA), tubo de oxígeno, tensiómetro, saturómetro, gasas y vendas. La documentación correspondiente, explicó Serenelli, se encontraba firmada por una profesional matriculada.
Sin embargo, el problema se produjo cuando llegó la situación de emergencia. Según el análisis que hicieron de las imágenes, en medio de la desesperación de los jugadores y allegados se generó un amontonamiento alrededor de la ambulancia y se produjo incluso la rotura de una puerta. Ese episodio llevó a la Municipalidad y a la organización a plantear la necesidad de modificar algunos aspectos del protocolo.
El problema de la ambulancia
El caso también quedó atravesado por los cuestionamientos a la asistencia que recibió José Alberto Crespo, el jugador de La Banda de Judiciales que se desplomó durante el partido.
Según habían confirmado a LM Neuquén fuentes sanitarias, la empresa propietaria de la ambulancia que debía prestar asistencia tendría vencida la licencia para brindar servicios de salud privados.
Desde el municipio remarcaron que el control previo del predio había contemplado la ambulancia y los elementos que debía tener, pero reconocieron que una cosa es comprobar que los recursos estén disponibles y otra es determinar cómo responden en una situación límite.
“En una situación límite se cae en un caos total”, planteó Serenelli durante la entrevista. El funcionario puso como ejemplo los simulacros que se realizan en empresas y otros ámbitos para entrenar cómo actuar frente a una emergencia. La idea, según explicó, es trasladar ese concepto al torneo: que los equipos sepan qué hacer y que no todos se concentren alrededor de la persona afectada.
Además, otro de los temas que apareció durante la reunión fue el control médico de los jugadores. Serenelli explicó que el municipio considera que quienes participan de actividades deportivas deberían contar con un certificado que indique que están aptos para realizar actividad física. Sin embargo, también reconoció que existe una dificultad práctica para establecer con qué frecuencia deben hacerse esos controles y quién debe garantizar que cada jugador los tenga.
El funcionario planteó que un certificado médico debería estar acompañado por estudios que permitan determinar el estado de salud de la persona, como un electrocardiograma, una prueba de esfuerzo, estudios clínicos y la evaluación correspondiente de un profesional.
Según sostuvo, el municipio exige controles médicos para las actividades deportivas que organiza directamente, como ocurre en los centros deportivos municipales. Allí, explicó, si una persona no presenta la documentación requerida no puede ingresar a la actividad.
La discusión es más compleja en el caso del Torneo Don Pedro porque se trata de una competencia privada, aunque se desarrolla en predios que deben cumplir con los requisitos municipales correspondientes. “Es un torneo comercial”, señaló Serenelli, quien diferenció el control que puede realizar la Municipalidad sobre el predio de la responsabilidad individual de quienes participan.
“Queremos exigir, sobre todo del lado de Neuquén, que las personas que realmente estén en condiciones de jugar tengan el apto correspondiente”, sostuvo.
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