En Pampa Linda hay un circuito de trekking con las mejores vistas del cerro Tronador y senderos rodeados de hielos eternos y paisajes que quitan el aliento.
A menos de 80 kilómetros de Bariloche y en el corazón del Parque Nacional Nahuel Huapi, donde el bosque cede su lugar a las rocas y el hielo de los glaciares toma el protagonismo, existe un circuito de senderos que desafía a amantes del trekking y aventureros. Desde Pampa Linda se puede subir a tres refugios de montaña que esperan a los visitantes más intrépidos como puertos seguros entre glaciares centenarios, ofreciendo panoramas que cortan la respiración y experiencias que quedan grabadas para siempre.
El punto de partida, en todos los casos, es la Casa de Guardaparques de la base, donde es obligatorio registrarse antes de iniciar la aventura. Y la época para poder hacer los recorridos, es entre octubre y marzo, con diciembre como el período ideal, ya que el deshielo y la fuerza del agua hacen todo aún más espectacular.
El refugio más alto y las cascadas secretas
Probablemente la estrella del recorrido es el refugio Otto Meiling, el más elevado de todos. Con sus 2.000 metros sobre el nivel del mar, esta construcción de hormigón y madera con techo a dos aguas se ubica en un punto privilegiado: justo entre los glaciares Alerce y Castaño Overa, al borde de las nieves perpetuas.
Trekking en Pampa Linda.
Llegar hasta allí implica una travesía de 14 kilómetros y superar más de 1.000 metros de ascenso. Los primeros dos tercios del camino serpentean dentro del bosque, guiados por carteles y marcas amarillas. Pero el tramo final se transforma completamente: el terreno se vuelve pedregoso, las marcas pasan a estar pintadas sobre las piedras y el sendero se despliega por una cresta que divide ambos glaciares.
Desde el Meiling, las opciones se multiplican. Los visitantes pueden reservar excursiones para escalar el glaciar Castaño Overa, cruzarlo hasta el mirador del Ventisquero Negro, caminar por el lomo que separa los glaciares Alerce y Frías, o ascender 200 metros adicionales hasta Punta Cóndor, uno de los miradores más impresionantes del cerro Tronador.
Es precisamente hacia el glaciar Castaño Overo donde se encuentra uno de los espectáculos naturales más cautivantes del lugar. Una imponente catarata se genera de manera natural por el desprendimiento del hielo, visible desde los senderos de trekking.
Pampa Linda está a poco menos de 80 kilómetros de Bariloche.
El acceso al mirador que regala esa vista privilegiada es de dificultad media. Incluye un primer tramo sencillo de 3 kilómetros planos. Luego hay que cruzar un puente sobre el río que lleva el mismo nombre del glaciar y caminar 30 minutos hasta una bifurcación. Tras tomar el sendero de la izquierda y caminar cerca de una hora, se llega a destino, con las cataratas ganándose toda la atención.
De Bariloche a dormir en la montaña
Para quienes buscan acercarse aún más al glaciar, la opción es pasar una noche en la montaña y, desde el refugio, caminar hacia el Castaño Overa con la ayuda obligatoria de un guía habilitado por la Asociación Argentina de Guías de Montaña (AAGM).
El segundo refugio es Laguna Ilón, un camping moderno basado en domos que se alcanza tras ocho kilómetros de caminata con un tramo de ascenso pronunciado. Desde allí se accede a la Mirada del Doctor, un punto panorámico que regala vistas impresionantes del lago.
Por su parte, el refugio Agostino Rocca es el más nuevo del circuito. Se llega tras un trekking de 14 kilómetros sin mayores dificultades, con vistas increíbles del cerro Constitución, los picos argentino y chileno del Tronador y el glaciar Frías, entre otros atractivos.
Una de las vistas privilegiadas del Tronador, en Pampa Linda.
Para los más experimentados, existe la posibilidad de conectar los tres refugios sin bajar entre uno y otro. Se trata de un circuito que debe ser guiado por un profesional, ya que tiene un tramo que atraviesa un glaciar y requiere equipo específico.
Estas picadas entre refugios se despliegan al límite de la vegetación, entre los 1.400 y 1.600 metros de altura, más o menos, entre rocas, aunque siempre hay alguna planta que resiste agarrándose de la piedra pese a las inclemencias climáticas, sin que nadie se explique muy bien cómo.
También existe una travesía única que conecta el refugio Rocca con Puerto Blest, sobre la frontera con Chile. A diferencia de los senderos donde predominan los coihues, este recorrido se sumerge en la exuberante selva valdiviana y, si bien es extenso, no presenta grandes dificultades.
Antes de subir a alguno de los tres refugios, es obligatorio registrarse en la casa de los guardaparques.
El circuito de refugios del Tronador se distingue por presentar en uno de sus tramos una vegetación distinta a los tradicionales bosques y por tener uno de los hospedajes de montaña de mayor altura de la región.
A Pampa Chica se puede llegar en auto y también hay combis que salen desde Bariloche. Allí, se pueden contratar excursiones por algunos de los recorridos de este rincón de la Patagonia que combina desafío físico con belleza natural en estado puro.
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