Se inició por la caída de rayos en la zona de El Turbio y arrasó más de 1.500 hectáreas. El clima, que durante días favoreció el fuego, ahora resultó salvador.
El incendio forestal que se desató el 1° de diciembre en las inmediaciones de Lago Puelo, Chubut, quedó finalmente contenido gracias al esfuerzo continuo de las brigadas forestales y a un giro climático que se hizo esperar pero llegó, finalmente cambió condiciones que durante días facilitado un avance de las llamas constante y muy difícil de controlar.
Las lluvias que cayeron en el inicio del último fin de semana, sumadas a la nieve en las zonas más altas, ahora lograron apagar los focos activos y estabilizar una emergencia que mantuvo en vilo a la región durante dos semanas.
Luego de ese logro, en la noche del sábado la Secretaría de Bosques informó que el Servicio Provincial de Manejo del Fuego continuaría con el dispositivo desplegado en la zona. En el parte técnico, el organismo aclaró que las tareas no cesarán hasta lograr el control total del siniestro.
El documento oficial destacó que las precipitaciones fueron lo suficientemente intensas como para neutralizar los puntos de calor en toda el área comprometida.
También se verificó la presencia de nieve en las cumbres, un elemento que redujo considerablemente las chances de que el fuego volviera a expandirse.
Teniendo en cuenta que el pronóstico anunciaba más lluvias y la llegada de una masa de aire frío, el comando a cargo del operativo decidió el domingo mantener las guardias de rutina y dejar al personal listo para actuar desde las bases del Servicio Provincial de Manejo del Fuego. Terminaba así una pelea ininterrumpida y que por momentos se vio desbordada por distintas circunstancias, vinculadas justamente con un clima que no ayudaba en nada.
Los responsables del operativo indicaron que los equipos técnicos saldrían nuevamente a recorrer el terreno y realizarían vuelos de reconocimiento para tener un panorama exacto del área dañada y planificar los próximos pasos.
Aunque el panorama era alentador, desde el área provincial insistían en que el seguimiento sería permanente para impedir que el fuego volviera a iniciarse y para avanzar en la extinción definitiva.
Más de 1.500 hectáreas quemadas en Chubut
El comienzo del incendio tuvo lugar durante las tormentas del último fin de semana de noviembre y el fuego se expandió sobre un sector de bosque nativo en plena cordillera, a donde es muy difícil llegar.
Además, la región venía atravesando a lo largo de todo 2025 un período de sequía severa, con tormentas eléctricas pero sin precipitaciones significativas, lo que favoreció la presencia de material fino seco que puede actuar como combustible.
Pasados ocho días del incidente, durante el momento más crítico del incendio, el fuego seguía avanzando sin control y ampliando la superficie afectada. En ese momento se contabilizó que ya había consumido más de 1.500 hectáreas. Y las condiciones del clima eran un enemigo tan poderoso como el incendio.
Todo comenzó por la caída de rayos en el sector conocido como Loma de la Chancha. “Es una zona de muy difícil acceso. Estuvimos dos días sin lograr que trabajen los medios aéreos por las condiciones climáticas, ya que ha estado estancado el humo ahí. Ha tenido bastante tiempo el fuego, ayudado por el clima y las altas temperaturas, y esto ha complicado el combate del incendio”, explicó el subsecretario de Protección Ciudadana de Chubut, Eduardo Pérez.
En ese momento ya eran más de 110 las personas que participaban de los intensos trabajos, contabilizando unos 66 combatientes más los grupos de apoyo.
Tres aviones hidrantes y dos helicópteros
Las brigadas contaban con tres aviones hidrantes y dos helicópteros, en el operativo coordinado por el Servicio Nacional de Manejo del Fuego (SNMF).
Además, el SNMF dispuso la relocalización de campamentos a efectos de implementar una estrategia de combate indirecto, dado que las tareas de para apagar de manera directa las llamas eran complejas debido al combustible vegetal pesado que se encontraba encendido en el lugar.
A la vez, comenzaran a construir una faja de ensanche en la provincia de Río Negro, para el combate indirecto en la ladera, para evitar que el fuego avanzara hacia la provincia vecina, en tanto que el equipo de Incendios y Emergencias del Parque Nacional Lago Puelo (ICE Lago Puelo) hizo lo mismo en el extremo de mayor altitud.
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