Fue después de que el fiscal confirmó que lo mataron a golpes. La hipótesis es que el incendio en su casa no fue accidental, sino para ocultar el crimen.
La investigación por la muerte de Bernardino “Nino” Villarroel, un pastelero tan conocido como querido en el barrio Kilómetro 5 de Comodoro Rivadavia, tuvo este viernes un avance significativo: la policía detuvo a un hombre señalado como probable autor de un crimen que, inicialmente, quiso hacerse pasar como una muerte en un incendio.
El procedimiento se concretó en el marco de dos allanamientos ordenados por el Ministerio Público Fiscal, que recientemente había dado a conocer que los investigadores ya tenían acreditado que, lejos de lo que se pensó inicialmente (un incendio accidental), ya tenían suficientes indicios para investigar el caso como un homicidio.
El operativo culminó con la aprehensión del sospechoso, de quien todavía no trascendieron datos, y se espera que en las próximas horas se lleve a cabo la audiencia de control de detención y formalización de cargos contra él, según pudo saber ADNSUR de fuentes del caso .
El avance fue posible luego de múltiples medidas dispuestas por la Fiscalía: relevamientos en el barrio, toma de testimonios y otras diligencias que permitieron reconstruir los movimientos registrados en torno a la vivienda donde ocurrió el asesinato y el incendio aparentemente intencional y posterior.
Esas tareas permitieron identificar e individualizar al hombre ahora detenido. La investigación, no obstante, continúa abierta. Las fuentes consultadas señalaron que no se descarta la realización de nuevas medidas para determinar si existieron otras personas involucradas en el hecho.
El incendio que ocultaba un crimen
La muerte de Nino —como todos llamaban cariñosamente al hombre que durante décadas se ocupó del catering y los dulces de cuanta fiesta o evento social se realizara en el barrio- ocurrió el lunes 2 de marzo en su casa de la calle Ferrocarril 184. El pastelero tenía 78 años y estaba jubilado hacía un tiempo.
En un primer momento, el episodio fue tratado como un incendio accidental en su casa. Vecinos alertaron a las autoridades al ver humo y llamas saliendo del interior de la casa, y algunos incluso dijeron que previamente habían escuchado una explosión, algo que nunca se confirmó.
Cuando llegaron los bomberos, encontraron la propiedad en llamas y pasó un tiempo hasta que pudieron controlarlas como para ingresar. En esa circunstancia, en medio de una copiosa nube de humo, encontraron el cuerpo sin vida del dueño de casa.
Entre la conmoción y el dolor de la gente de la zona ante la noticia, a nadie se le ocurrió otra cosa que una fatalidad. Sin embargo, algo no cerraba y el avance de las pericias comenzó a revelar algo más grave: los indicios apuntaban a que el fuego había sido intencional, y la especulación de los investigadores era que lo habían encendido para ocultar un crimen.
Los primeros indicios
Había dos indicios claros. Uno: que el móvil de un eventual ataque no había sido el robo, porque en el lugar hallaron varias pertenencias de valor. El otro, que desorientaba un poco más a los investigadores, era que según los testimonios, no se conocian enemistades ni conflictos previos de Nino con nadie.
Días después, la autopsia al cuerpo del pastelero fue determinante. El informe reveló que Villarroel presentaba múltiples golpes en el cuerpo, especialmente en la parte superior.
"Se nos ha confirmado que Bernardino presentaba diversos golpes, sobre todo en el tren superior del cuerpo. La causa probable de muerte ha sido traumatismo de cráneo y no el incendio", detalló el fiscal Facundo Oribones, quien confirmó públicamente el giro de la investigación.
"Confirmamos junto con la doctora Guzmán que estamos en presencia de un homicidio. Sería el cuarto homicidio en lo que va del año" en Comodoro Rivadavia, señaló en diálogo con Seta TV. Esa posibilidad, en tanto, ya estaba instalada en la opinión pública y la familia de Nino, e incluso hubo manifestaciones para pedir justicia.
Esa conclusión instaló con fuerza la hipótesis de que el ataque ocurrió antes de que la vivienda fuera incendiada, posiblemente para encubrir el crimen o destruir evidencias.
La investigación enfrenta importantes dificultades en ese sentido, dado que el fuego destruyó gran parte de los elementos de prueba disponibles en la escena. Pero al parecer, finalmente avanza para hacer justicia por un vecino querido y respetado por todos en Kilómetro 5.
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