Habían armado todo en el Chenque, de Comodoro Rivadavia, e incluso la jueza iba a ir hasta allí. El clima los obligó a cambiar de planes.
Antonia y Fabián Deharbe viven en Comodoro Rivadavia, provincia de Chubut, ella tiene 52 años y él 60, y se casaron hace poco más de una semana.
El romántico plan era celebrar la boda en el cerro Chenque, un distintivo punto natural que se encuentra a la entrada de Comodoro Rivadavia, repitiendo en cierto modo lo ocurrido justo un año atrás, cuando él se le declaró, con anillo de compromiso incluido, en La Caracola, otro cerro comodorense.
Sin embargo, el clima les jugó una mala pasada y la ceremonia de matrimonio terminó celebrándose en una estación de servicio.
Se conocieron en 2020. Antonia venía de un divorcio y Fabián, de enviudar. Pasó el tiempo, la relación fue avanzando y en junio de 2024, él se reunó con sus hijos Stefanía y Ariel y les contó que iba a proponerle matrimonio a Antonia.
Ellos estuvieron completamente de acuerdo y, siguiendo el consejo de su hija de que fuera algo romántico y lindo, él decidió llevar adelante la propuesta en La Caracola.
"¿Querés casarte conmigo?"
“Fue un sábado de agosto de 2024. Ella tenía planeadas otras cosas ese día”, contó en una entrevista para el medio local ADNSur.
La invitó a comer un asado en su casa y después, a tomar una sidra en el cerro. Metió en la mochila dos copas envueltas en un repasador para que no se rompieran, la sidra y el anillo.
“Cuando subimos al cerro yo siempre la acompaño, la cuido, no la dejo sola. Ese día me iba solo adelante para preparar todo, y a ella le llamaba la atención que la dejara atrás”, recordó Fabián.
Mientras ella miraba el paisaje, él se arrodilló, sacó las copas, la sidra, el anillo, y le hizo la pregunta: “¿Querés casarte conmigo?”.
Pasó casi un año y el 10 de julio de 2025 sacaron turno para casarse el 23 de agosto. Eligieron un lugar especial y simbólico de la ciudad: el cerro Chenque. “Pero no podíamos prever el clima de ese día”, admitió Antonia.
El día previo al casamiento, el Servicio Meteorológico Nacional anunció alerta por fuertes vientos. No tenían plan B. “Estábamos pensando en opciones, como conseguir una motorhome. Teníamos que tener cuatro testigos porque iba a ser al aire libre: dos matrimonios amigos y amistades en común”, contó Antonia.
El mismo sábado, la jueza que debía casarlos les mandó un mensaje para decirles que por el viento, era imposible hacer la ceremonia en el cerro.
Chubut: un final inesperado
Empezaron a buscar alternativas. Fueron a la Costanera, cerca del refugio de guardavidas, pero había remolinos y se esperaban ráfagas intensas. Entonces Fabián pensó en la estación de servicio.
“Le digo a Antonia: ‘Es un poco loco, pero vamos a la estación de servicio. Reunimos las tres cosas que soñamos desde el principio: el mar, la ruta y el cerro. Son cosas que nos identifican. No estamos arriba, pero vamos a estar al pie del cerro, a orillas de la ruta y frente al mar’”, contó.
Recibieron el OK de la estación y se dirigieron allí para la ceremonia íntima, con la jueza, sus hijos y cuatro testigos.
Pero faltaba algo más: al llegar, había mucha más gente de la que imaginaban. Sus hijos, yernos, los nietos de Antonia, amigos, conocidos y hasta clientes. Incluso uno de los playeros, que conocía a Fabián, festejó con ellos, emocionado.
“Un amigo nos dijo que esto que vivimos es algo que generamos con Antonia. Hoy tomo conciencia de eso. Durante mucho tiempo ayudamos a un montón de personas en distintas situaciones y esa gente no se olvidó”, valoró Fabián, recién casado en una estación de servicio.
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