Querían euros y, como no tenía, le cortaron un dedo

Los ladrones simularon ser carteros. La víctima, un jubilado italiano.

Moreno
Un jubilado de 72 años fue asaltado en su casa de la localidad bonaerense de Francisco Álvarez, partido de Moreno, por ladrones que simularon ser carteros. Lo golpearon y le cortaron un dedo exigiéndole euros y joyas que no encontraron y finalmente le robaron algo de dinero, electrodomésticos, ropa y hasta la heladera. Los familiares de la víctima señalaron que los delincuentes eran entre cinco y seis, permanecieron en el lugar más de cinco horas y amenazaron con violar a una hija del jubilado Felipe Di Francisco, de origen italiano, si no entregaba el dinero.

El hecho se registró en horas de la tarde y el jubilado estaba en su casa junto a su esposa y una hija de 25 años. En un momento sonó el timbre y era un hombre vestido con camisa celeste con las características de las usadas por una empresa de correo privado. Le dijo que venía a entregar una carta y el dueño de casa abrió la puerta. En ese instante recibió un empujón y varios golpes en la cara. Una vez adentro, los asaltantes les colocaron a sus víctimas bolsas de residuos en la cabeza con la intención de evitar que pudieran observar sus rostros.

“De inmediato ingresaron varios delincuentes que comenzaron a amenazarlo exigiéndole dinero, especialmente euros y dólares. Decían que si no les daban el dinero de la pensión los iban a matar a todos”, relató una fuente policial. Durante el robo, los delincuentes fueron muy violentos: la esposa del jubilado fue maniatada y encerrada en un baño, mientras que su hija era amenazada con que iba a ser violada si su padre no les daba todo su dinero. Al hombre lo llevaron a recorrer los ambientes, lo golpearon en todo el cuerpo y finalmente lo torturaron, al punto que le cortaron el dedo meñique mientras le gritaban que mentía y que iban a matarlos a todos.

“No sé cuántos fueron, pero fue un trabajo de profesionales, acá no vino un perejil. Este trabajo no lo hace cualquiera”, explicó Albertoy, hijo del hombre asaltado, y agregó que la casa de su padre “está marcada desde hace un par de meses. Gracias a Dios están vivos”.

Para escapar del lugar, los delincuentes cargaron una camioneta fletera que dejaron estacionada en la puerta y hasta obligaron al dueño de casa a ayudarlos a subir al vehículo los objetos que se estaban robando.

Indignado
“No sé cuántos delincuentes fueron, pero esto es un trabajo de profesionales, acá no vino un perejil. Este trabajo no lo hace cualquiera. La casa estaba marcada”.
Alberto Di Francisco Habló el hijo del jubilado al que le cortaron un dedo.

Buenos Aires
Una provincia muy complicada

Un muerto por aquí y otro por allá, la Provincia de Buenos Aires sigue acumulando estadísticas negativas. Ya llegan a 83 los muertos en lo que va del año, víctimas todas de la inseguridad. “Debo decir que por suerte fue sólo un dedo... Gracias a Dios que están vivos”, reflexionó Alberto, el hijo de este jubilado de 72 años, quien se sintió de la peor forma que puede sentirse una persona: robado, humillado, golpeado y, encima, mutilado; en su propia casa, sin arte ni parte, viviendo cinco horas de terror que incluyó la amenaza de que, si no era a él, algo grave le pasaría a su hija de 25 años. Sí, como dijo su hijo, al menos su papá no está muerto, como sí lo estuvo hace un par de días Juan Ignacio Tejero Ilamendi, el muchacho de 22 años que hace tres semanas fue padre y el lunes, cuando le intentaron robar el auto en la puerta de la casa de sus suegros en Lanús, fue asesinado de un tiro. Así, sin más, su vida se acabó. Él fue la víctima fatal número 83 en una provincia amenazada a diario y cada día más complicada.

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