El clima en Neuquén

icon
Temp
49% Hum
La Mañana

“Tuve que aprender a hablar, leer y escribir como un chico”

Volver a empezar. Iniciaba una carrera como conductora, modelo y actriz cuando un ACV la dejó con medio cuerpo paralizado. En plena recuperación se animó a bailar en Showmatch y ahora, seis años después, da charlas para ayudar con su experiencia.
Paula Bistagnino
Especial
 
Hasta hace seis años, si se googleaba a Verónica Perdomo todo lo que aparecían eran producciones sexy en ropa interior, campañas, publicidades, desfiles. Ahora, tan linda y con el mismo cuerpazo, sigue haciendo esas fotos, pero además su historia empieza a reproducirse en foros de personas que sufrieron un ACV, en notas de las secciones de salud y psicología, en las búsquedas de historias “milagrosas” que siempre parecen ocurrir lejos.
A los 30 años y sin antecedentes, tuvo un derrame cerebral isquémico que la dejó un mes en coma y los médicos llegaron a decirle a la familia si preferían que la “desenchufaran” porque, de despertarse, las secuelas serían tantas que estaría anulada. Pero su familia eligió que no la desenchufaran. Y un día se despertó, pero en silla de ruedas y, literalmente, sin palabras.
“Afasia… Era un chiste de Dios, el colmo de Verónica. Yo había estudiado teatro y danza desde chica, era profesora de sordos y estaba haciendo locución… Imaginate lo que fue quedarme sin habla, sin poder leer. Era como si te fueras a Japón: otro idioma. Yo sabía qué era un mate y para qué servía, pero no podía decir la palabra. Y me decían mate y no entendía. Así con todo. Me olvidé hasta de todas las canciones. Me olvidé las palabras y tuve que aprender como un chico de 5 años, desde cero”, recuerda con una elocuencia casi perfecta.
Sólo por momentos se traba con la pronunciación de alguna palabra, duda, y enseguida la cambia por otra. O la pronuncia como le sale. “Hoy puedo decir que volví a hablar realmente. Aunque sigo trabajando y aprendiendo”, dice la ex secretaria de Nicolás Repetto, Gonzalo Bonadeo y Chiche Gelblung, actriz y modelo publicitaria y, hasta el ACV, conductora de televisión. Ahora hace teatro y decidió largarse a dar charlas contando su historia, con una gira que tituló “Elegí vivir”. 
 
¿Qué sabías del ACV antes de tenerlo?
Lo único que había escuchado o leído hasta ese momento era las advertencias de las pastillas anticonceptivas: que podías engordar, tener celulitis, arañitas, trombosis y ACV. Y te juro que en ese momento yo decía: ¡Qué garrón si me sale celulitis! Pero ni se me ocurría pensar que yo, que no sufría ni de dolores de panza, podía tener uno.
¿Y cuándo lo tuviste?
En ese momento yo decía pero por qué a mí, si yo nunca me drogué, nunca tuve trastornos de la alimentación, nunca fumé ni tomé drogas. ¡Lo único que hice fue trabajar! Cuando me desperté del coma, pensaba eso. Y después empecé a preguntarme para qué me pasaba esto y hoy puedo ver que es para ayudar a otros. 
En el camino de tu recuperación perdiste a tu papá y a tu hermano…
Sí, a los dos meses de la recuperación, se murió mi papá. Y al año siguiente mi hermano, que era mi par y mi amigo. Él tenía problemas con las drogas y yo lo sabía y le advertía, pero el me decía que no pasaba nada, que las controlaba... Tuvo un ataque cardíaco y no pudo salir. Imaginate: los dos hombres más importantes de mi vida se fueron mientras yo estaba tratando de remontar mi situación. Eran demasiados frentes juntos, demasiado dolor. Porque hasta que era sólo lo mío, bueno, yo sentía que era terrible pero podía hacerme cargo de mí… Pero también lidiar con la pérdida de casi toda mi familia fue terrible. 
¿En algún momento sentiste que no querías vivir más?
Nunca pensé en suicidarme, pero sí muchas veces pensé en por qué no me morí yo, que estaba así, y ellos siguieron viviendo. Pero uno no puede elegir lo que pasa y tiene que ver qué hacer con lo que le toca. La vida da mil vueltas y uno tiene que ver qué hacer. Yo todos los días tengo un momento de tristeza, porque no es fácil, y en un momento digo: listo, dale, basta de llorar y arrancá. Y salgo de casa y hago lo que puedo.
-¿Te volviste más o menos religiosa después de esto?
No era muy creyente pero siempre tuve mucha fe en el universo. Y la verdad es que lo sigo teniendo. Incluso más, no por un Dios, sino porque en este tiempo conocí tanta gente tan solidaria y capaz de dar tanto que realmente tengo esperanza y fe. Me di cuenta de lo importante que es dar y, aunque suene a lugar común, todo lo que te vuelve. A cualquiera: al vecino, al compañero de trabajo, a un amigo, a los que nos rodean.   
¿Qué te falta recuperar?
Sigo trabajando en el tema del habla, que fue lo más complicado. La verdad es que todo costó mucho esfuerzo. Hoy recién puedo con paciencia leer un libro, pero me llevaba una hora leer media página… Igual todavía no puedo ver una película, porque no llego a leer. Pero sigo trabajando. Yo tenía medio cuerpo dormido y pasé a bailar en la televisión. Porque cuando vi que no podía leer, ni trabajar, ni hacer nada, me puse a bailar, a correr… 
¿Qué aprendiste?
A vivir el presente. Yo tenía una vida enloquecida pensando en el futuro, en hacer y hacer, sin disfrutar el momento: me iba a Chile, estudiaba locución para cuando se me cayera el culo y ya no pudiera modelar. Tenía una urgencia de hacer mil cosas para después, de juntar plata para después, de hacer todo lo que me proponían porque después quizá no iba a tener la oportunidad. Poco antes de que me diera el derrame, volviendo de Chile en el avión, mi mamá me había dicho: “Vero, pará un poco porque te va a explotar la cabeza”. 
¿Cuál es el mensaje si mirás tu historia desde hoy?
Yo siempre quise ser actriz, pero mi mamá me pidió que estudiara algo por si no me iba tan bien con eso. Y estudié profesorado de sordos, que me gustaba, pero no era lo que más soñaba hacer. Pero cuando me vi en una silla de ruedas, dije: qué bueno que mamá me dijo que estudiara algo, porque ahora que se me cagó el culo… ¡Minga! Si no me acordaba una sola palabra. Por eso yo digo que hay que hacer lo que uno quiera siempre, sea o no redituable, seguro, prestigioso. Porque al final lo que me salvó a mí  fue el culo, que me llevó a bailar con Tinelli. Así que el tema es disfrutar ahora porque la vida te va a llevar a donde se le cante cuando se le cante.

 

Te puede interesar...

Leé más

Noticias relacionadas