Buenos Aires.- Lo que a Boca le costó conseguir nueve meses ahora parece que es moneda corriente y se da un gustito cada dos semanas: ganar de visitante. Uno de los mayores cuestionamientos que se le hacía al equipo de Guillermo Barros Schelotto era que no podía ganar fuera de casa. Inclusive sufrió la primera derrota en el Torneo Local de visitante contra Lanús, pero después hilvanó cinco triunfos y tres empates.
Sin embargo, esos fantasmas desaparecieron desde que le ganó a Gimnasia en el Bosque por 3-0 por la fecha Nº 9 en noviembre del año pasado. A partir de ese momento encadenó una serie de victorias consecutivas y ante rivales de fuste que hicieron desaparecer esos fantasmas. Después de la victoria ante el Tripero pisó fuerte en el Nuevo Gasómetro para bajar a uno de los animadores por 2-1. Luego llegó una de las paradas más difícil ante el clásico de toda la vida y lo venció bien con un 4-2 en un Monumental colmado solo por hinchas locales. Tras el receso, el Xeneize no perdió la costumbre y derrotó por 2-0 a Banfield que en ese momento estaba tercero y necesitaba ganar para acercarse al puntero. Y el último fin de semana venció a San Martín en San Juan por 2-1.
Justamente en el estadio Bicentenario había conseguido su último triunfo como visitante (17/2/2016) antes de cortar la racha negativa cuando el entrenador era Rodolfo Arruabarrena.
40 goles lleva el Xeneize para ser el más letal.
El entrenador de Boca, Guillermo Barros Schelotto, dejó claro que su idea es buscar el arco de enfrente y que eso implica asumir riesgos. Al Xeneize suelen generarle situaciones y muchas veces parece un equipo desequilibrado, pero por ahora es el más goleador del torneo (40) y el que tiene mejor diferencia a favor: 24.
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