Las empresarias que rompen las barreras de género en el mundo de los camiones

Entre hermanas. Se hicieron cargo de la empresa familiar, que lleva agua a yacimientos. Cuentan cómo es romper barreras en un mundo tradicionalmente masculino.

POR SOFIA SANDOVAL - ssandoval@lmneuquen.com.ar

Marcela y Verónica Pérez quebraron fronteras por partida doble. Además de trabajar insertas en un rubro de tradición masculina como el del oil and gas, las hermanas consiguieron destacarse en roles de alta gerencia dentro de su empresa familiar, que provee de agua a los yacimientos de Vaca Muerta y se plantea nuevos desafíos para el futuro cercano.

La firma que llevan adelante, Transer SRL, nació incluso antes que ellas y de la mano de su padre, Luis, que trabajó como camionero y logró progresar hasta montar una pequeña flota de camiones y contratar choferes. Cuando llegaron al mundo, tanto ellas como su hermano José Luis se criaron en contacto con estos vehículos de gran porte, y los tres aprendieron a conducirlos casi como un juego, incluso antes de manejar coches pequeños.

“Mi papá nunca hizo diferencias entre mi hermano y nosotras por ser mujeres; los tres aprendimos a manejar los camiones y a los 15 o 16 ya hacíamos maniobras en espacios cerrados o calles tranquilas”, explicó Marcela Pérez sobre el vínculo que las hermanas tuvieron desde siempre con estos vehículos, que ahora son la base fundamental de la compañía.

Sin embargo, la prosperidad de la firma sufrió una fuerte sacudida en 2009. José Luis, el más joven de los hermanos, tenía 22 años y estaba por tomar las riendas de la compañía cuando falleció de forma inesperada, lo que ensombreció las ansias de crecimiento de la familia empresaria.

“Mi papá decidió alejarse por un tiempo y nosotras tomamos la posta para transformar la empresa en una SRL”, explicó Marcela sobre Transer, que ya tiene certificaciones ISO 9001 y 14001 de calidad y ambiente.

El título en Administración de Empresas que Marcela recibió en la Universidad de La Plata y la actitud asertiva de Verónica, que administra sin titubear la logística de una flota de 10 camiones, lograron posicionarlas como socias gerentes de una firma en crecimiento constante. Como mujeres, sin embargo, deben afrontar la fuerte tradición machista que aún pesa sobre la actividad ligada al petróleo y el gas.

“Muchos se sorprenden cuando ven que llega una mujer a los yacimientos, e incluso hacemos las gestiones con un staff de choferes exclusivamente masculino”, afirmó Verónica, que si bien se dedica solo a la logística, no vacila a la hora de subirse a un gran camión para hacer maniobras o los trayectos que quedan pendientes. “Nos gustaría sumar choferes mujeres, pero nunca se presentan en las convocatorias”, agregó.

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Con el tiempo, las hermanas lograron firmar contratos con distintas empresas del rubro del oil and gas, como Baker Hughes o Exterran, y en 2016 apostaron también a la construcción de una base en el Parque Industrial Oeste de Neuquén. “Lo hicimos todo a pulmón, no accedimos a demasiados créditos blandos”, apuntó Marcela.

Con el paso de los años, su papá regresó a la compañía para administrar una división de transporte de áridos y movimiento de suelos. Después de jubilarse como empleada pública, su mamá también se sumó a Transer como referente de los sistemas integrados de gestión. Ahora los cuatro comparten el trabajo familiar en un próspero proyecto.

Las expectativas puestas en los recursos del shale, que convirtieron a Neuquén en la vedette del crecimiento económico, también ofrecen un panorama alentador para las hermanas Pérez. “Hay mucho camino para recorrer; todavía falta el desarrollo y esperamos que en ese crecimiento no se deje de lado a las empresas neuquinas”, indicó Marcela.

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