Su dueño murió murió en marzo de 2026 y quedaron solos, sin almiento ni agua. Vecinos de Río Gallegos cuentan que, pese a las denuncias, nadie interviene.
Hace casi dos meses, cinco perros abandonados siembran el miedo en el barrio Virgen del Valle de Río Gallegos, la capital de Santa Cruz.
Según cuentan los vecinos, la jauría ya mató a tres mascotas y a un potrillo, atacó a otras dos perritas que lograron sobrevivir, y sigue suelta.
Según informó La Opinión Austral, hay dos denuncias radicadas. El expediente está en el Juzgado N°3. Pero hasta el último fin de semana, ni Control Animal ni el Corralón municipal se habían presentado en el barrio.
Según informó La Opinión Austral, los vecinos advierten que es cuestión de tiempo antes de que un niño resulte herido.
Su dueño murió y quedaron a la deriva
Todo empezó a fines de marzo, cuando falleció el dueño de los animales, un chatarrero que vivía en calle 16 y 21 del barrio Virgen del Valle.
Siempre según los relatos de la gente de la zona, sus hijos llegaron al inmueble en el medio de una disputa por el terreno, soltaron a los cinco perros a la calle y cerraron el lugar con candado.
Desde entonces, los animales deambulan por el barrio sin comida, sin agua y sin ningún tipo de atención.
Andrea, una vecina de la zona, fue una de las primeras en sufrir las consecuencias.
En Semana Santa, relató. recibió el mensaje de una vecina que le avisaba que su perro estaba tendido en la vereda, frente al Aeropuerto Internacional "Piloto Civil Norberto Fernández".
Cuando llegó, "Gordo" ya estaba muerto.
"Como pirañas"
"Vengo para mi casa y encuentro que el perro estaba muerto y lastimado por todos lados, como si lo hubieran agarrado unas pirañas. Empiezo a preguntar a los vecinos, nadie vio nada", contó Andrea a La Opinión Austral.
Días después supo que a dos cuadras de su casa, dos perritas de la calle, a las que llaman "Lola" y "Mile", también habían sido atacadas por la misma jauría.
Pudieron ser rescatadas a tiempo y, tras recuperarse, fueron dadas en adopción.
Denuncias y expediente judicial
Andrea radicó la denuncia en la Comisaría Sexta y también se acercó a Control Animal.
Una segunda denuncia fue presentada por la vecina que auxilió a "Lola" y "Mile".
El expediente quedó en manos del Juzgado N°3, pero el organismo municipal encargado de retirar a los animales exige el oficio judicial antes de actuar.
"No hacen nada hasta que tenga el oficio del juez, eso dicen ellos", explicó Andrea.
Una lucha constante que no resulta
La vecina intentó en varias oportunidades resolver la cuestión por sus propios medios. No funcionó.
"Me cansé de encerrar a los perros, se escapan. Un día los encuentro todos ensangrentados: habían ido a matar a otro perro”, contó sobre su padecimiento.
“De hecho, hay otro perro adentro, se ve que lo habrían matado ellos. También mataron a un potrillo. Pensamos que el paisano iba a hacer la denuncia, pero nunca la hizo", agregó.
A casi dos meses de los primeros ataques, la situación permanece exactamente igual. La jauría sigue operando en el barrio.
Reclamo de proteccionistas en Río Gallegos
En más de una oportunidad, las autoridades municipales explicaron que en este tipo de casos, si no media una orden judicial, no pueden intervenir en domicilios particulares.
Sin embargo, desde la organización Valentín en cada Huella, conocida por su actividad para proteger animales domésticos, manifestaron "mucha bronca e impotencia" ante el abandono de los cinco perros.
Advirtieron que las condiciones en las que viven los animales explican su comportamiento agresivo: sin alimento ni agua, "claramente desesperados", comenzaron a atacar a otros animales "seguramente por hambre".
"La realidad es que en cualquier momento puede pasar algo peor y terminar lastimado un niño", señalaron.
Críticas a Control Animal
La organización fue también categórica en su crítica a Control Animal. "No responden mensajes, no intervienen y dejan que las situaciones exploten recién cuando ocurre una tragedia”, apuntaron
“¿Para qué está Control Animal, realmente? Porque no es solamente poner un castramóvil cada 20 días y castrar quince perros para la foto. También es actuar ante el abandono, el maltrato y las situaciones de riesgo", agregaron desde la ONG.
"Los animales no eligieron quedar solos, pasar hambre ni convertirse en un peligro por desesperación. Esto se podría evitar si las autoridades hicieran el trabajo que les corresponde", cerró el comunicado.
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