Las pericias también revelaron que la mujer asesinada en Comodoro Rivadavia se defendió “férreamente” del agresor de 34 años, cuatro menos que ella.
El Ministerio Público Fiscal de Chubut confirmó este martes que Jonathan Chacano fue el femicida que mató a Valeria Schwab, la mujer hallada sin vida el miércoles 14 de enero en una zona de barrancos del cerro Chenque, en Comodoro Rivadavia.
El agresor, un albañil de 34 años, se quitó la vida horas después del crimen, cuando ya era señalado como el principal sospechoso.
La confirmación llegó tras semanas de investigación y fue anunciada en una conferencia de prensa realizada en la sede del MPF de la ciudad petrolera, ubicada en Máximo Abásolo 980.
El encuentro estuvo encabezado por el fiscal jefe Cristian Olazábal y la fiscal general María Laura Blanco, quienes presentaron los resultados de las pericias y detallaron cómo se reconstruyeron las últimas horas de la víctima y del agresor.
El análisis genético que confirmó la identidad del femicida
El análisis genético realizado en Bariloche fue la evidencia determinante para cerrar el caso.
"Con la pericia genética se pudo establecer efectivamente que él fue el agresor, en base a los rastros de ADN hallados debajo de las manos de Valeria. También el ADN de Valeria en las manos del agresor y la confirmación por parte de este laboratorio de que había material genético de él en las zonas pudendas de ella. En base a esto pudimos reconstruir que hubo una agresión sexual seguida de muerte", aseguró Olazábal.
Las pericias revelaron además que la víctima, de 38 años, opuso una fuerte resistencia al ataque. "Hubo una defensa férrea por parte de quien resultó víctima", afirmó el fiscal, basándose en la cantidad de material genético encontrado debajo de las uñas de Valeria y las lesiones que presentaba el agresor.
Lejos de someterse, incluso golpeó al asesino. "También hay un elemento importante que es que encontraron el ADN de Chacano en la la parte superior de las manos (de la víctima). Eesto nos da una fricción, un golpe", agregó el funcionario judicial.
Olazábal descartó por el momento la participación de otra persona en el hecho. "En lo que fue el material genético en las zonas pudendas solamente se obtuvo un único perfil genético masculino atribuible a él, con lo cual en principio no arroja la posibilidad de que haya intervenido otra persona", sostuvo.
La fiscal Blanco, en tanto, dio detalles de la secuencia de hechos que culminó con la agresión y muerte de Valeria. "Lo que se pudo reconstruir por la evidencia es que la atacaron cuando ella se sale del camino de la bicisenda que está cerca del monumento y luego la llevan abajo, donde la agreden", reconstruyó.
“Según lo que puedo concluir, hubo un momento donde justo no pasó nadie por arriba y la persona aprovechó para atacar. Luego, una vez que se la lleva al lugar donde la agredió y la encontraron, ya era imposible que lo vieran", agregó.
Cámaras de seguridad y colillas de cigarrillos
Entre las pruebas clave también figuran imágenes de cámaras de seguridad ubicadas en diferentes puntos de la ciudad. "Permitieron reconstruir el recorrido que hizo el agresor desde la vivienda de la que se retiró hasta el lugar donde se produce el ataque. Esto confirmaba que estaba solo y no habría intervenido otra persona", remarcó el fiscal.
La investigación estableció que Chacano vivía en situación de calle y que solía dormir en los alrededores del sitio donde se cometió el crimen.
"En la zona incluso había restos de colillas de una marca muy particular de cigarrillos, que justamente fue la que le encontramos entre sus pertenencias", detalló Olazábal sobre la extensa lista de evidencias que se completó con los resultados del ADN.
El fiscal aclaró que la causa permanecerá abierta porque "aún quedan medidas complementarias por realizar".
"La investigación va a continuar porque tenemos que establecer las circunstancias de ocurrencia específica de este caso. Lo que sí tenemos establecido es la autoría en cabeza de Chacano", concluyó.
"Jony", como le decían en su entorno, había nacido el 8 de septiembre de 1991 en Comodoro. Vivió en la zona alta del barrio Jorge Newbery y segun confirmaron los fiscales, su nombre ya bfiguraba en los registros de la justicia desde mucho antes del crimen de Valeria.
En 2012 se lo había vinculado con el crimen de un hombre de 62 años que apareció calcinado en su casa, pero fue sobreseído, porque no hubo pruebas que lo indicaran como autor del hecho.
También tuvo un par de causas por robos, en las que tampoco fue condenado. En 2020, además, fue denunciante y víctima en un juicio que terminó con condena a un hombre por haberles disparado a él y a un grupo de amigos en el oeste de Comodoro Rivadavia.
Te puede interesar...












Dejá tu comentario