Usan máscaras y colas y practican “quadrobics”. Aseguran que no son una tribu urbana y crecen sus juntadas en distintos puntos del país.
El fenómeno therians, personas que se identifica con un animal no humano, gana visibilidad en el espacio público y despierta reacciones diversas. Cuando aparecen, algunos curiosos se acercan para filmarlos o pedirles fotos, mientras que otros prefieren evitar cualquier interacción. La escena se repite tanto en plazas como en zonas muy concurridas, entre ellas el Barrio Chino.
Con máscaras y colas de animales, practican “quadrobics”, una disciplina con la que imitan movimientos de cuatro patas al desplazarse con brazos y piernas. Algunos van más allá: corren, saltan y aterrizan con precisión sobre el pasto, como si replicaran el comportamiento de un animal.
Cómo es identificarse con una animal: el relato en primera persona
Además de los gestos, también incorporan sonidos. En una entrevista con Clarín, Aguará, por ejemplo, ladra porque asegura identificarse con un perro —y con una raza en particular—, y así describe su “despertar therian” al contar cómo vive esta identidad.
“Yo siempre supe que era un canino, no sabía cuál primero, pero después me sentí identificada con el pastor belga malinois”, explica, mientras posa para una foto con una máscara de animal, y también con una cola.
Viene con Apolo y con Lexi, therians que conoció en internet. No son los únicos, avisan, y cuentan que existe una gran comunidad en la Argentina que se llama “Xul Solar” y que tiene alrededor de unos 120 miembros de edades que van entre los 11 y los 30. Lo que comparten, afirman, es una “vivencia identitaria”.
Qué es ser Therians
Ellos mismos dicen que nada de lo que hacen es un hobby, sino “una forma de ser”, y no quieren que se los llame tribu urbana.
“Es incorrecto decir que nos autopercibimos animales, porque si fuera así querríamos transicionar a ser animales, querríamos tener los derechos de un animal. Entonces nosotros, como therians, en nuestra mayoría, nos identificamos parcialmente y de forma involuntaria como un animal. No es algo que decidimos”, cuenta Aguará, que en el último tiempo se viralizó en redes sociales, sobre todo en TikTok, bajo el rótulo de “Therian del Barrio Chino”.
Señala que los therians son “mayormente conscientes de su humanidad” y que lo que los diferencia realmente es su manera de ver el mundo.
El “despertar therian” de Aguará, que tiene 15, ocurrió hace cinco años, cuenta. Viendo videos de therians que hacían quadrobics se “concientizó” de que también era uno. Antes de eso dice que hacía cosas de forma involuntaria.
Con respecto a que son las “cosas involuntarias” que hace, Aguará explica que, “me gustaba mucho usar orejas, agarrar pañuelos de mi mamá y hacer como que eran colas. Hay algo íntimo de la comunidad, se llama phantom shift, que es cuando pasamos por momentos de desviaciones de la realidad en las que nos vemos a nosotros mismos como animales y sentimos ciertas extremidades de nuestro cuerpo que no están ahí. Como si las hubiéramos tenido antes, pero no: orejas, cola, alas. Yo sentía que tenía cola y orejas, y es una re incomodidad sentir cosas que no tenés.
De a poco empezó a investigar y en internet encontró la existencia de la teriantropía, una creencia que empezó en foros de discusión en línea en 1990, principalmente en Estados Unidos; uno de esos foros era sobre hombres lobo. Lentamente, esta creencia o experiencia de usuarios que exploraban una “identidad no humana” cobró fuerza y empezaron las primeras juntadas que dieron forma a la comunidad.
En los últimos años se expandió, y en Argentina ya se organizaron y organizan encuentros en diferentes provincias. En Capital Federal suelen juntarse en parques. Hubo hace poco una en Posadas y otra en Bariloche. Para esta semana se espera una en Jujuy, y para la otra, una en Mendoza y otra en Tucumán.
“Lo que nos diferencia es la identidad, no lo que uno hace. No es que por ser therian camino en cuatro patas por la vida, o uso o no uso máscaras. Lo único para ser therian es identificarse con un animal, lo que hagas depende de tu vida. Mucha gente confunde a los therians con los transespecies, que buscan transicionar a un animal”, aporta Apolo a la conversación. Ella se autodenomina “poli therian” por tener más de un animal con el que se identifica.
Y dice que las máscaras, las colas y los “quadrobics” solo forman parte de un estereotipo, por lo que no todos se ajustan a esto: “Los therians empezaron a usar esas cosas para sentirse más “genuinos. Pero en cualquier momento podés ir caminando y encontrarte a un therian y no lo vas a saber”.
La opinión científica sobre el fenómeno therians
A la pregunta de si es posible realmente que alguien se identifique con un animal, el médico psiquiatra y psicoanalista Diego López de Gomara, explica que identificarse con algo “no equivale a creerse literalmente eso”.
“Todos los sujetos humanos se constituyen a partir de identificaciones (muchas de ellas no son del todo conscientes, ni voluntarias). En ese sentido, no resulta extraño que alguien encuentre en una figura animal un modo de nombrar rasgos pulsionales, afectivos o conductuales propios. Lo animal no aparece aquí como una negación de lo humano, sino como una forma de decir algo de lo humano que no encuentra palabras más aceptables”, analiza.
Para el especialista lo verdaderamente peligroso no es la identificación en sí, sino que se cree una “identidad cerrada” que no permita interrogantes para poder existir.
“En cierto sentido, la cultura siempre trajo lo animal para hablar del deseo, la agresividad y el goce; lo novedoso no sería eso, sino que hoy se lo diga en primera persona. Algo del pronombre se desplazaría: donde antes había un impersonal, hoy aparece un Yo. Cuando el sujeto dice “esto soy”, muchas veces está intentando no preguntarse más quién es. No toda identidad nombra una verdad, sino que algunas viene solo a tapar un vacío”, profundiza el psicoanalista.
Para él, la aparición de identidades cada vez más específicas no suele hablar de un exceso de singularidad, sino de una dificultad creciente para habitar “la falta en ser” que todos tenemos. Explica que saberse humano y, al mismo tiempo, reconocerse en rasgos animales es “una estructura muy clásica del psiquismo y de la literatura”.
Te puede interesar...












Dejá tu comentario