Una sospecha de infidelidad habría desencadenado el crimen ocurrido en la localidad de Tecka, a unos 100 kilómetros de Esquel.
En una audiencia realizada en los tribunales de Esquel, la Justicia de Chubut rechazó el pedido de prisión domiciliaria realizado por la defensa de Mónica Morales, quien se encuentra detenida e imputada por el homicidio de su esposo, Lázaro Calfumán.
La jueza al frente del tribunal consideró que persiste el peligro de entorpecimiento de la investigación y que hay elementos claros para considerar a Morales como autora del crimen ocurrido en la localidad de Tecka durante el último fin de semana de marzo de 2026.
En base a eso, determinó que la prisión preventiva continúe vigente al menos hasta el 28 de mayo, cuando se cumplirán 60 días desde el arresto de la mujer y deberá decidirse si las condiciones de detención se extienden o se modifican.
Pedido rechazado y el dato más estremecedor
La audiencia había sido solicitada por la defensa de Morales, para pedir la liberación de la imputada o, en caso contrario, que se le permitiera cumplir la preventiva en su domicilio, en Tecka.
Ambos pedidos fueron rechazados tras una sesión en la que el fiscal Fidel González defendió la continuidad de la cautelar y reveló un estremecedor dato del crimen. Según detalló el funcionario judicial, tras pegarle un tiro a su cabeza a Calfumán, Morales le sacó una foto al cuerpo de su esposo malherido y se la mandó a su hijo.
La Policía local informó que la propia mujer dio aviso de lo ocurrido. Los efectivos que concurrieron al domicilio se encontraron con el hombre gravemente herido y pidieron una ambulancia urgente, pero Calfumán murió antes de llegar al hospital de Esquel.
En aquel momento trascendió que Morales había dicho que él había vuelto a su casa borracho y por eso le disparó.
Cuchillos y amenazas de muerte
De acuerdo con la acusación, además, días antes del crimen, Morales fue vista poniendo un cuchillo en el cuello de su pareja mientras le reprochaba una supuesta infidelidad, el hecho que habría derivado en el crimen.
La Fiscalía citó a una testigo -la presunta partícipe en la infidelidad del hombre- que declaró que había sido amenazada de muerte por Morales.
En el planteo acusatorio se sostiene que no hay ninguna prueba de que la mujer haya actuado en legítima defensa: no presentaba lesiones, no hubo pelea previa al disparo y tampoco había hecho ninguna denuncia.
“Envió una fotografía del cuerpo sin vida de la víctima a su hijo el día del hecho, un acto que consideramos impactante y revelador de su comportamiento”, agregó el fiscal.
El planteo de la defensa
El defensor oficial insistió en el supuesto contexto de violencia de género crónica. También presentó un informe socioambiental que destacó su arraigo en Tecka, sus 21 años de trabajo ejemplar en el hospital y la falta de riesgos procesales.
Todo esto fue desestimado por la jueza quien, no obstante, reconoció como “hipótesis seria” la posibilidad de una legítima defensa.
“Salvo que se demuestre legítima defensa, cualquiera de las otras hipótesis atenuantes planteadas por la defensa prevén penas de prisión efectiva”, sostuvo la magistrada.
Las entrevistas realizadas a integrantes de la comunidad local no favorecen la postura del abogado de Morales. Personal del hospital, de la Comisaría de la Mujer de Tecka y pastores de la iglesia a la que asistía la imputada, fueron entrevistados y no aportaron registros ni testimonios sobre episodios de violencia que la mujer hubiera sufrido en 26 años de relación con su esposo.
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