La víctima estaba desarmada y le dio 8 certeras estocadas en una reunión social. Tras su condena, el fiscal consideró esa capacidad como un agravante.
La noche del 3 de septiembre de 2024 comenzó como una reunión entre conocidos en una casa de Corcovado, en la zona cordillerana de Chubut. Y terminó con Oscar Adolfo “El Mono” Gutiérrez muerto en el suelo, con ocho puñaladas en el cuerpo y desangrado. El autor del ataque fue Emanuel Sebastián Rojas, de 21 años en ese entonces, quien empuñó un cuchillo de 25 centímetros y lo usó con una precisión que, según la fiscalía, no fue casual.
Este jueves, un año y medio después del brutal ataque al jornalero de 45 años y padre de tres menores, en una audiencia de cesura de pena celebrada en Esquel el fiscal Fidel González expuso ante el tribunal el argumento central de su pedido de condena: Rojas es cazador de jabalíes, y esa práctica habitual le dio un manejo experto del arma blanca, algo que consideró un agravante.
Esa destreza, sostuvo la fiscalía, le permitió tener un "dominio superior" frente a un hombre que no solo estaba desarmado, sino que registraba 1,99 gramos de alcohol por litro de sangre al momento del hecho: estaba borracho y en inferioridad de condiciones también por esa condicion, ya que el propio Rojas, en cambio, tenía apenas 0,11 g/l en sangre y casi total lucidez.
En virtud de esos fundamentos, González solicitó 18 años de prisión efectiva para Rojas, por encima del punto medio de la escala penal, que va de los 8 a los 25 años para este delito. La querella particular, en representación de la familia de la víctima, fue aún más lejos y reclamó 22 años. Mientras que la defensa, por su parte, pidió el mínimo.
Pero la discusión no terminó ahí. Rojas ya cargaba con una condena previa de 2020, cuando fue sentenciado por disparar y herir a dos personas.
Como el nuevo crimen ocurrió antes de que transcurrieran cuatro años de aquella sentencia, la fiscalía pidió unificar ambas penas. Así, González reclamó una pena única de 21 años (18 más los 3 en suspenso por la causa anterior), mientras que la querella elevó ese número a 25 años. La jueza técnica se tomó el plazo legal para resolver y tendrá la última palabra.
El brutal ataque del cazador
Según los testimonios de los dos testigos del caso —Anabela Caneo y Luciano Jaramillo, las otras dos personas presentes en la casa—, la noche del crimen Rojas empezó a interpelar a Gutiérrez y a Jaramillo preguntando repetidamente qué problemas tenían con él.
Nadie logró calmarlo ni darle una respuesta que lo dejara tranquilo, así que la tensión -lejos de disiparse- fue creciendo. Hasta que el condenado apagó la música, se sentó frente a ellos de manera desafiante y terminó destatando la pelea cuerpo a cuerpo.
El fiscal describió lo que siguió como un despliegue de "violencia desmedida": Rojas lanzó al menos diez estocadas con mucha prestancia, por lo que ocho de ellas no solo dieron en el blanco, sino que alcanzaron zonas vitales del cuerpo de la víctima, incluyendo el tórax y la cabeza.
Hubo algo más que el acusador hizo notar. Cuando Gutiérrez estaba en el suelo, perdiendo abundante sangre, el ataque no se detuvo. "Una vez que la víctima yacía indefensa en el suelo, Rojas no mostró clemencia. Volvió a entrar a la vivienda para pisarle el pecho a Gutiérrez mientras agonizaba", afirmó el fiscal basándose a los testimonios de los testigos, que durante el juicio obviamente complicaron al acusado ante el jurado.
"Mató el proyecto de vida de tres criaturas"
El abogado de la familia de la víctima también habló del daño irreparable que el crimen dejó tras de sí. Señaló que Gutiérrez era padre de tres hijos que quedaron sin su figura paterna: "Mató el proyecto de vida de tres criaturas", sostuvo el querellante.
La fiscalía reconoció como único atenuante la juventud de Rojas —tiene 22 años— y una posible inmadurez al momento del hecho, aunque aclaró que su capacidad para entender la gravedad de sus actos es plena.
La defensa intentó sumar el arrepentimiento del joven y una supuesta provocación previa como factores que permitirían reducir la pena al mínimo. La jueza técnica tendrá la última palabra.
Te puede interesar...










